26 jun 2012

Hoy es uno de esos días de depresión sin causa. Bueno, lo que se dice "sin causa" no, obvio que tiene causa, pero nadie las entiende.... a veces ni yo.
Me miro al espejo. Digo lo que digo la mayoría de las veces que lo hago: "Soy horrible"
Lloro. Porque mirarte al espejo y no ver lo que uno quiere ver, lo que quisiera ver, lo que quisiera SER, es algo espantoso. Es peor que ver un fantasma. Prefiero ver eso, antes que a mi, como no quiero verme.
Un nudo me atraviesa la garganta. Las manos me tiemblan, y mis ojos lentamente toman el color rojo, típico de cuando lloro. Las lagrimas caen y cada una de ellas son un sentimiento distinto. Soledad, frustración, necesidad de compañía (aun que agradezco estar sola en este momento), etc etc.
Debería estar estudiando, pero no logro leer dos oraciones seguidas, y ni te digo de memorizarlas. Me siento una fracasada en esto y mucho más si me pongo a pensar en que no es lo que verdaderamente quiero hacer.
Intento estudiar. Vuelvo a la mesa. Veo los apuntes e inmediatamente me genera rechazo. Un rechazo invisible, que yo creo.
Vuelvo al baño y siento un acumulamiento de cosas en el estomago, que quiero contarle a "alguien". El problema es que ese "alguien" no existe. Osea si, tengo miles de personas con quien podría hablar. Pero siento que nadie me entiende, y a decir verdad no tengo ganas de hablar con "alguien".
Entonces qué hago con ese acumulamiento de cosas, sentimientos, pensamientos, que tengo adentro y no puedo contárselo a nadie. Sé que de alguna manera tienen que salir, porque me están lastimando. Se sienten como un peso. Como cinco platos de ravioles seguidos (siempre comí dos y ya me siento llena, asi que imagino comerme cinco, ya me dan ganas de vomitar)
Vomitar dije?
Cuando el cuerpo sabe que ingeriste algo que no es bueno para él, lo expulsa a través del vomito. En este caso yo se que todo lo que tengo adentro, que no es precisamente comida, es malo para mi. Porque se que nadie va a entender todo lo que siento, y por ende no puedo (ni quiero) contárselo a alguien.
Entonces miro el inodoro. Levanto la tapa y respiro el olor a la pastilla aromatizadora, o como se llame.
Lo miro y pienso, si él podría ayudarme.
Si yo me animaría a expulsar mis sentimientos, malditos sentimientos reprimidos.
Creo que no.
Bajo la tapa. Siento que soy una cobarde. Que es la única solución para mis problemas y la estoy dejando pasar.
Vuelvo a llorar y ahí me doy cuenta que una vez otro sentimiento me invade y no puedo eliminarlo de mi: cobardía.
Siento que estoy sola, que nadie me entiende, nadie quiere escucharme. A nadie le importo. Que soy horrible. Y ahora, una cobarde........

1 comentario:

reina.momo dijo...

No se si realmente nadie quiere escucharte, lo que se es que quiero leerte. Pienso seguir pasando por acá porque me ha gustado mucho. Aprovecha y desahoga todo eso con las teclas :)
saludos!